miércoles, 21 de abril de 2010

Lina Medina.

Ayudando a hermano favorito con su tarea, que requería un acto de vandalismo (recortar una revista de cosas interesantes), me enteré de varias cosas. Las más sorprendentes fueron dos:

1. No leí completa la revista.

2. Lo que podemos ver en la fotito:

Obviamente, nuestra reacción inmediata fue “¡Claro que no!”, pero dudar fue difícil debido a la procedencia de la información. ¿Qué podíamos hacer? Por supuesto, ir con el dios de la G a buscar una respuesta.

¡Resulta que sí existió! De hecho existe, nació el 27 de septiembre de 1933 en Perú y actualmente vive en Lima con todos sus 76 añotes. Su historia es tan rara que parece de libro que tendría una imagen extrañísima en la portada:

Sus padres decidieron llevarla al hospital por recomendación de los chamanes de su aldea, pensaban que tenía un tumor abdominal. Varios médicos en la capital de su país la atendieron y diagnosticaron: su tumor se llamaría Gerardo y nació un mes después del extraño descubrimiento (el 14 de mayo de 1939), cuando Lina tenía cinco años, siete meses y 21 días de edad. Gerardo fue un niño perfectamente sano y heredó el nombre del Dr. que lo trajo al mundo, el Dr. Lozada.

Resulta que Lina se convirtió en una (¿qué decimos aquí: niña, mujer?) fértil a los dos años y ocho meses, concibió a su hijo dos años después. Su cuerpo estaba completamente listo para concebir a pesar de su corta edad, a los cuatro años ya tenía senos de adolescente y a los cinco se le habían ensanchado las caderas y sus huesos estaban en un avanzado estado de maduración; toda ella entrada en la pubertad cuando no había pasado ni una trigésimo tercera parte de su vida (FYI: eso es muy poquito).

Aún no se sabe quién puso la otra mitad de Gerardito, la madre nunca quiso revelarlo y los padres no tenían idea; se sospechó del afortunado abuelo, que de hecho fue encarcelado por varios días debido a esto, pero al final salió libre por falta de evidencias. Por supuesto, las especulaciones místicas no se hicieron esperar; la niña fue calificada como una especie de Virgen María e incluso hoy en día se cree que Gerardo fue hijo del Dios Sol.

El pequeñín pasó sus primeros 10 años creyendo ser hermano de Lina, creció como cualquier niño normal y fue criado por sus abuelos; finalmente murió a los 40 años por una enfermedad en la médula espinal. Su madre se casó y tuvo un segundo hijo en 1972, a la edad más normal de 39 años.

Muchos piensan que todo se trató de un engaño, pero se tienen pruebas suficientes para decir que no es así. Por vayan ustedes a saber qué cosas políticas del gobierno peruano, se creó una comisión especial para protegerla en éste mismo país, esto no permitió que Lina fuera sometida a más estudios que permitieran explicar su caso. Aunque posiblemente esto no fuera tan malo al final, la niña pudo “crecer” en un ambiente tan “normal” como le fue posible… yo creo.

Cosas raras de las que uno no se entera… locuras de éste mundo perturbador.


Je… Una cosa rara más: el año que dice la revista está un poquito mal… En fin.




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