viernes, 7 de mayo de 2010

El triste caso del departamental y otra historia.


Siendo las 16:15 de la tarde de hoy intentábamos resolver el examen departamental de Farmacología, específicamente la parte de laboratorio. Un examen de lo más frustrante, tanto por las preguntas como por el tiempo para responderlas; horror total.

Mientras nos preguntábamos que pasa con la absorción del ácido acetilsalicílico cuando el organismo tiene medio ácido, el sistema decidió fallar… Ya no dejaba resolver la siguiente pregunta ni regresar a la anterior, simplemente salía un lindo letrerito rojo de “Error: Database connection failed” y tu examen quedaba completamente anulado.

Pudimos entrar 10 minutos más tarde, pero ahora el relojito estresante marcaba “Sólo te quedan 4 minutos para completar el examen”, lo que nos daba aproximadamente 30 segundos por pregunta si queríamos completar el examen. Más horror.

Le enviamos un correo al hombre encargado de la página en la que se tenía que presentar el examen, respondió una hora después para decirnos que el sistema estará abierto “hasta las 23:50 horas del día de hoy”. Pedimos una aclaración porque no entendimos a que se refería con eso, a lo que recibimos una corta y concisa respuesta: “cerrará a las 23:50”; con lo que no estamos en absoluto de acuerdo por varias razones:

1. No se pueden permitir disponer de nuestro tiempo así nada más.

2. ¿Qué pasa con los compañeros que no saben de este asunto de las horas? Porque, debo decir, que nosotras estamos enteradas porque mandamos correo y seguimos pegadas a la compu; pero hay muchos que no.

3. Ni siquiera sabemos a qué hora va a funcionar el sistema CORRECTAMENTE.

4. ¡¿Qué tal que no hay luz en mi casa?!

Esta última razón nos lleva a contar la triste y desesperada historia que se titulará “Pau y las fallas eléctricas”.

Erase una vez una pequeña y rubia Pau que vivía muy feliz en su mundo lejano y próspero (y lleno de sueños alucinógenos)… hasta que un día comenzaron los problemas. La semana pasada cortaron un árbol enfrente de su divina casa y las ramas, como siempre muy oportunas, decidieron caer sobre los cables de la luz, por lo que su casa y las casas en un radio de 3 a la redonda se quedaron a obscuras. Como buena universitaria, la pequeña y rubia Pau tenía muchas tareas, que no pudo hacer por falta de luz e internet.

Entre lunes y martes, se quemó su microondas (¡horror!); la explicación: algo de las cuchillas en los siempre útiles transformadores, de nuevo se fue la luz.

Anoche se fue por tercera vez. Cuando la pequeña Pau llegó a casa, ésta estaba de nuevo a obscuras; unos vecinos inconscientes intentaron colgarse, juntando dos cables en el proceso y dejando a toooooda la cuadra sin luz. Por esta razón, pequeña Pau estaba asustada con eso de hacer el examen en su casa y mejor se quedó en la Facultad a hacerlo con ésta que escribe.

La parte traumática de la historia es que la caída del sistema coincidió con la pregunta 13 de su examen. Pequeña Pau puso cara de “¡¿y ahora qué?!”, tanto suceso mala onda en sólo siete días debe ser frustrante. “Afortunadamente” el problema fue generalizado, gracias a eso pequeña Pau tiene una cara más tranquila ahora.

Fin por hoy. Veremos qué pasa…

¿Y dónde es la fiesta?


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