Pelear con alguien es de las cosas más desagradables que puede haber. Incluso su definición es incómoda:
“Pelear. (De pelo). intr. batallar (ǁ combatir o contender con armas). || 2. Contender o reñir, aunque sea sin armas o solo de palabra. U. t. c. prnl. || 3. Dicho de los animales: Luchar entre sí.”
Es agotador, triste, desgastante, una pérdida de tiempo… Simplemente, es algo que no debería de suceder.
Ahora… cuando la pelea es con una persona a la que amas, el asunto empeora. Además de todo lo anterior, una simple discusión con el sujeto en cuestión es dolorosa y, tristemente, más difícil de solucionar. Aún después de la “reconciliación”, muchas veces quedan heridas que no sanan… o cicatrices que dan comezón a veces, en el mejor de los casos.
Después de todo lo anterior y la infinidad de discusiones que he tenido en la vida, pienso que todos, TODOS, deberíamos poner de nuestra parte para no pelear. Claro que las diferencias (y sus consecuentes debates) forman parte de nuestra naturaleza humana, pero tendríamos que hacerlas productivas, constructivas, y así dejar de hacernos daño unos a otros con las discusiones hirientes a las que muchos estamos acostumbrados.
Mmm… No se… ¿Pero por qué no sonreír, amarnos y ser felices?
He dicho.
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