ADVERTENCIA. El siguiente post puede ocasionar antojos extremos, ganas intensas de comer o repugnancia, según el lector. Si en algún momento llega a experimentar cualquiera de los síntomas antes mencionados o alguno similar, la autora recomienda dejar de leer y continuar cuando se encuentre en mejores condiciones. Si el lector decide hacer caso omiso a esta advertencia, la escritora presente no se hace responsable.
Comer es muy divertido. Es de las cosas que más me gusta hacer, siempre y cuando la comida no tenga algún tipo de picante, cebolla o jitomate crudos; son las tres cosas que no soporto. Salvo algunas otras excepciones, disfruto mucho comer.
Pero tengo un problema: no se cocinar. Entonces prácticamente todo lo que como viene de otras manos, cosa que no me molesta en absoluto porque las “otras manos” suelen cocinar muy bien. Sólo hay como 5 cosas que sé hacer:
- Plátanos con crema (o fresas o duraznos, cualquier derivado de eso).
- Hot cakes.
- Espagueti (sólo, con crema y con una salsa/crema verde con plantitas que me enseñó a hacer madre).
- Pan.
- Y más recientemente, lasaña.
No es por presumir, pero la última me sale bastante bien. Y no lo digo yo, lo dicen los que la han comido =D, por eso es que lo creo; hermano favorito es muy sincero y además cocina mejor que yo, entonces confío en su opinión: si no le gusta, lo dice y no repite, cosa que no pasó con mi lasaña n_n. Como es de las 5 cosas que me salen y sí se puede comer como plato fuerte, fue lo que hice cuando me quedé encargada de hacer la comida sabatina. Salió medio chafa en algunas partes, pero tenía que experimentar con la nueva receta (no podía negarme, la naturaleza científica lo demandaba); la mayor parte estaba bien cocida, entonces no se quejaron (mucho).
El mismo sábado, antes de salir a hacer las compras para la comida, desayuné plátanos con crema y una cosa que se supone que es miel, pero su consistencia ya no es la que corresponde, es miel evolucionada. Me alimenté con eso porque 1. no tenía cereal, 2. tampoco ganas de hacer hot cakes y 3. ni modo que desayunara espagueti. Al final fui feliz, la cosa estuvo tan simple… pero tan rica… que no se cómo no fue mi primera opción.
Y ustedes se preguntarán, ¿qué tienen que ver las galletas en todo esto? Pues nada, pero el empaque dice que “saben muy chido” o algo parecido y trae una mermelada con la que puedes hacer cosas divertidas… y luego comértelas.
…
Creo que debo detenerme, ya me está dando hambre. Y, la verdad, espero que a ustedes también. Para distraernos veamos este video (phew phewphew phewphew… phewphew phewphew phewphew… phewphew phewphew phewphew phew…), ese hombre es tan bueno… que da miedo.
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