lunes, 24 de enero de 2011

Y es por eso que intento no enfermar.

Hoy recordé lo mucho que me molesta enfermarme; no sólo por los síntomas (que no suelen ser agradables), también por lo que uno tiene que hacer para conseguir un diagnóstico y medicamentos…

Fui al Seguro por una alergia que me ha estado molestando en estos días. Al final salí de ahí con una caja de antihistamínicos y un diagnóstico que yo ya me imaginaba, pero creo que la travesía no resultó exactamente un éxito… por varias razones.

Para empezar, me pasé casi ocho horas en el lugar; llegué alrededor de las 10:30 y ya era la séptima del turno vespertino, reparten las fichas a la 1:30 pm y se supone que algo cerca de esa hora empiezan las consultas. Se intercalan las fichas de los que llegan en el día con los que ya están citados, así que el tiempo que tardes en pasar dependerá de que tantos te toquen antes. Hasta ahí todo iba bien, nada que no esperara; pero en el consultorio donde me toca no había médico, entonces me mandaron a otro donde me atendieron cerca de las 6 pm.

La consulta no duró más de 15 minutos, pero sí me revisaron y salí con una receta de ahí. Después tuve que formarme otro rato para hacer la cita para los análisis de laboratorio que me mandaron a hacer; la cita: miércoles 2 de marzo a las 7 de la mañana, mejor ya no les digo para cuando quedó la cita con el médico. Afortunadamente sí había medicina, aunque la fila para la farmacia estaba mucho más larga que la del laboratorio…

¿Ven a lo que me refiero? Es entonces cuando entiendo por qué a muchas personas no les gustan estos servicios… pero ni modo, hay que usarlos a veces. Debo aceptar que cuando he necesitado el servicio de urgencias o alguna especialidad todo ha sido bastante eficiente, al menos lo que recuerdo; pero creo que la “Medicina familiar” siempre ha dejado mucho que desear.

Esperaré pacientemente las citas; igual y me curo antes de que lleguen, pero entonces los análisis al menos servirán para saber que ya estoy bien, ¿no?

miércoles, 19 de enero de 2011

No se como titular esto: Paracetamol y Millennium (?).

Ya pasamos la mitad del primer mes de este año prefindelmundo, jaja, y yo no me había pasado por aquí. Pero todo ha estado muy tranquilo, tan tranquilo que no he tenido tema para un nuevo post… pero en fin, vengo con un par de cosas que tal vez les suenen interesantes.

Hace unos días escuché una nota en un programa, que nada tiene de científico, pero en el que a veces hablan de cosas interesantes. En la Universidad de Kentucky realizaron un estudio, que después se publicó en Psychological Science, en el que descubrieron un nuevo uso del paracetamol: mejorar el “mal de amor”. Resulta que, al parecer, el dolor físico y el psicológico se procesan en las mismas regiones del cerebro, por lo que el acetaminofén (sustancia activa en el paracetamol) parece ocasionar efectos benéficos en el tratamiento de ambos “dolores”. Los voluntarios que recibieron paracetamol pudieron afrontar mejor sus problemas sociales que los que sólo tomaron un placebo, lo que se confirmó midiendo su actividad cerebral.

Sin embargo, el grupo de voluntarios fue relativamente pequeño (alrededor de 90 personas) y aún deben realizarse más y mejores estudios para confirmar los hallazgos que reportados, por lo que no se recomienda, como en cualquier caso, automedicarse; además, el acetaminofén puede causar daño hepático.

Por otro lado, que nada que ver, estoy leyendo la Serie Larsson. Voy en la segunda parte y estoy emocionada, incluso me descubrí ligeramente preocupada por uno de los personajes… no sé si eso sea muy normal o deba preocuparme, pero quiero pensar que no. Está bastante entretenido, de pronto es difícil de seguir por tantos nombres extraños y hay situaciones un poco descabelladas, pero no me quejo. En el enlace se pueden enterar de los detalles técnicos y la sinopsis de cada libro, yo sólo vengo a dar mi opinión después de haber leído poco menos de la mitad de la serie y si, la recomiendo (confío en que podré decir lo mismo cuando la termine).

Y eso es todo por hoy. Hay que cenar.

¡Hey! Hablando de comida… la de hoy estuvo buenísima: una milanesa y chayote cocido con queso. Tan simple… que la ame. Pero no tanto como a mi santa madre =).

Ahora sí, fin.